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MÉTODO MONTESSORI EN CASA A PARTIR DE 6 AÑOS

En esta entrevista para el podcast tuve la suerte de contar con Ruth Jovani, maestra y experta en Montessori en la etapa de entre 6 y 12 años. Ruth también es formadora en disciplina positiva, además de mamá de dos niñas. No suele conceder entrevistas y ni siquiera tiene redes sociales. 

Nos habla en esta charla sobre la filosofía Montessori en casa a partir de 6 años, pero va más allá de materiales y nos cuenta cómo llevar a cabo la vida práctica Montessori con niños de 6 a 12 años.

Como viene siendo habitual, transcribiré la entrevista casi literalmente. Espero que os guste tanto como a mí.

Ruth define Montessori como una filosofía, se suele ver como una metodología pero ella piensa que es más, que hay una forma de vida detrás de ello. Si quieres introducir Montessori en tu casa, debes estar preparada.

Montessori se fundamenta en que el centro de todo es el niño o la niña. María Montessori da mucha importancia a esto. Debemos tener un respeto mutuo entre el niño y el adulto. Es importante dirigirse a ellos con respeto, bajándonos a su altura, con frases o modos que no utilizaríamos con una amiga, como "¡yo ya lo sabía! ya te lo dije" ante un fracaso, o incluso insultos, malas caras y gritos. El respeto es imprescindible, y para todos los niños por igual.

Le comento a Ruth que muchas veces mi hijo de 6 años me habla mal, como no me hablaría una amiga, y lo que me sale es contestarle mal porque a una amiga tampoco se lo consentiría. Ruth me explica que su corteza cerebral no está desarrollada, que debemos tener auto control porque ellos no lo tienen.

A los 6 años comienza un período muy retador para la persona, el niño no se controla aunque quiera hacerlo y hay cambios en su vida. Ellos buscan límites porque necesitan buscar su moral y se están preparando para la sociedad. Necesitan saber cuáles son los límites consistentes, y cuáles no. Prueban a hacer algo hoy y si le decimos que no pero mañana que si, se liarán. De esta forma también aprenden a poner límites en sus vidas, con sus amigos por ejemplo. 

A veces, con los niños, pensamos que estamos cediendo, que estamos adoptando una postura de sumisión, pero no es así. Eres algo más, eres un modelo; te debes mantener en el "yo no te voy a gritar", aunque tu hijo te grite. Tú eres el adulto, deberías tener mucha paciencia y no llegar a ese límite (aunque tu hijo lo esté haciendo), porque cuando pase el momento de furia, te lo agradecerá mucho y se quedará con el aprendizaje de que no se grita, que es posible y positivo no hacerlo, que tú eres capaz.

La paciencia es clave aunque no es fácil, y si la perdemos tampoco nos tenemos que auto flagelar, aunque si es importante intentarlo. Ruth nos cuenta, como ejemplo de tener paciencia, que ella siempre dejó a su hija mayor que se vistiera sola. Cuando la niña tenía 3 años, Ruth esperaba en el vestidor de la piscina mientras su hija se vestía sola. Otras madres se sorprendían admirando la paciencia con la que Ruth esperaba que su hija acabara de vestirse, mientras podría ser más rápido si ella misma la vestía (podrían irse antes a casa). Sin embargo, considera que esto es una inversión de tiempo que ella hizo y que solo le llevó varios meses. Al poco, su hija se vestía sola sin problema, y a ella le ahorraba tiempo y disgustos, además del aprendizaje que su hija se llevaba de esta práctica. Ruth confiesa que, mientras esperaba a su hija, ella tenía que ser paciente porque de lo que realmente tenía ganas es de actuar, de ayudar a su hija a vestirse. Este es un muy buen ejemplo de educación Montessori en casa.

Hay que pensar que no estamos criando al niño de ahora, estamos criando a la persona que nos acompañará quizás durante 20 años. ¿Quieres saber cómo comenzar con el método Montessori en casa? Empieza por no utilizar herramientas con las que obtienes respuestas rápidas, las respuestas rápidas pueden funcionar hoy pero serán un problema en el futuro. Un chantaje, un premio o un castigo, por ejemplo, pueden ayudarte a conseguir la respuesta que esperas de tu hijo ahora, pero no te ayudará en absoluto en los años venideros, porque esos niños cada vez pedirán más. Si "pierdes" el tiempo hoy con paciencia, lo "ganarás" mañana.

El niño, aunque no lo diga en voz alta, quiere hacerlo todo solo, quiere pensar por si mismo y aprender por si mismo. Estamos acostumbrados a "robarles" el aprendizaje porque tendemos a actuar e interferir en lo que ellos están haciendo. Si un niño está jugando y hace una torre que no es perfecta, es mejor no interferir, para bien ni para mal. Incluso si pregunta "¿Qué tal mi torre?", podemos responderle "Ah, una torre" pero no "Esa torre está bien o está mal"... Intentar no interferir ni juzgar, para que aprenda solo. Y aquí tienes otro ejemplo cómo empezar con Montessori en tu casa.

Si el niño pregunta "¿Cuánto es dos más dos?", es mejor decirle que no lo sabes o que es mejor que lo investigue por si solo. Nos sorprendería lo que les interesa aprender por si mismos. Tampoco es positivo "retarles" diciéndoles, por ejemplo, "Si ya sabes dos más dos, ¿A qué no sabes cuánto es 2 más 5?".

Si alguna de las veces nos acordamos de estas cosas y lo ponemos en práctica (aunque no sea siempre), ya estamos ayudándoles mucho.

En la educación Montessori en la escuela, se agrupan a los niños en conjuntos de tres edades diferentes, con ello conseguimos que no se comparen ni haya rivalidades. Dentro de estas clases, se les presenta en grupos pequeños, y cada uno está centrado en sus materias. De 9 a 12 de la mañana, se hace un ciclo de trabajo ininterrumpido. De esta forma se consigue que el niño pueda empezar y acabar lo que está haciendo. Quizás el niño quiere estar una mañana entera focalizado en una tarea en concreto y, si le interrumpimos a mitad, es muy frustrante para él.

Al niño si le das libertad, se pondrá a hacer cosas, rara vez hará travesuras o actos que perjudican a otros. Esto es así porque ellos son los primeros que desean ocupar su tiempo aprendiendo. Suelen necesitar poco tiempo para prestar atención a una profesora, por ejemplo, pero si mucho tiempo de exploración, e incluso de descanso.

En casa, de 6 a 12 años, podemos fomentar su independencia dejándoles hacer tareas solos. Debemos ir dejándoles hacer por si mismos teniendo en cuenta el punto del que estamos partiendo. De esta forma, puede que el niño sepa vestirse solo pero requiera que le enseñemos a atarse los zapatos, o puede que aún no sepa vestirse... En cualquier caso, partiremos desde el punto en que esté el niño. Si te dice "ayúdame tú" es porque está frustrado o inseguro, no porque no quiera hacerlo solo. La clave está en repetirles que estaremos a su lado, y estarlo.

En la cocina también podemos dejarles hacer cosas sencillas como hacer una tortilla. Primero con nuestra ayuda y poco a poco ir dejándoles más. También dejarles preparar un bol de fruta, un vaso de leche,... Si nos da miedo el uso que hagan en la cocina, tenemos la opción de no dejarles usar fuegos y cuchillos, aunque con nuestra supervisión y mucho cuidado podríamos conseguirlo; siempre enseñándoles que el cuchillo se coge por el mango, por ejemplo.

Si ocurre que el niño tira un vaso de leche, por ejemplo, no pasa nada. No podemos regañarle por ello, es normal.

Otra clave es dialogar mucho con nuestros hijos a partir de 6 años (antes también pero a partir de los 6 años es vital). Tenemos que darles herramientas de diálogo mediante nuestro ejemplo. Si les decimos "porque sí", veremos que cuando otro niño le pregunta algo, pueden responder "porque sí", y no saber expresarse más allá.

Otro tema que también es importante es asumir que todo no puede estar perfecto. Las madres no podemos saturarnos con todo lo que hay por hacer, o que la casa esté desordenada.

En Montessori es importante el contacto con la naturaleza, de 6 a 12 años los niños disfrutan mucho y agradecen las salidas a la naturaleza. Con ellos podemos informarnos (antes de salir) del lugar dónde vamos a ir, usando google maps, por ejemplo; viendo el camino que tomaremos, cuánto tardaremos en llegar, cuánto en hacer la ruta, qué flora y fauna encontraremos... Es muy chulo también llevar una brújula y que el niño pueda orientarse por el Sol. Ellos quieren explorar, orientarse,... Podemos incluso repetir los mismos senderos o lugares. A ellos les gusta repetir excursiones para reforzar, así que no tenemos que preocuparnos por innovar continuamente. Podemos buscar plantas y analizar qué se puede hacer con ellas, además de los insectos (los hormigueros les interesan mucho)... Aprovechar cada conocimiento para contarles historias basadas en hechos reales, como puede ser explicarles cómo viven las hormigas.

Vivimos muy en el día a día pero hay que incorporar a nuestras rutinas actividades de este tipo para nuestros hijos. Ellos no necesitan grandes eventos, con ratos de naturaleza juntos les es más que suficiente, es lo que necesitan. Además, todo lo hablado es de muy baja inversión económica.

La educación Montessori en cuanto a los colegios, no es barata, porque se enfrentan un poco a la educación tradicional, al menos aquí en España.

Para incorporar Montessori en casa, tenemos que fijarnos en las estancias que más habitan los niños. La habitación de un niño de 6 años que cumpla la filosofía Montessori es una habitación no sobrecargada, con paredes limpias... Sería muy positivo que incluyera un globo de la Tierra para que investigue y se oriente de forma física. Necesita interiorizar la información, y luego investigar. Les podemos dejar pequeños inputs como viajes que hayamos hecho, para que luego ellos descubran más por si mismos a través del globo terráqueo.

También es bueno tener libros de animales reales, de plantas, de países diferentes... para que practiquen la investigación-acción. Los niños ven estas imágenes y luego, al interiorizarlas, exploran sobre el tema.

En la habitación puede haber o no escritorio porque en Montessori, se deja a los niños que escriban o lean (entre otras actividades similares) en el suelo, algo que les resulta muy cómodo.

Para ir acabando la entrevista, Ruth nos comenta que no usa redes (ni instagram ni facebook) porque no le atraen, y no las necesita. Trabaja en un colegio y no precisa de redes. Le confieso mi admiración y la envidia sana que me produce esa no dependencia de redes sociales. Tienen su parte buena (conoces gente diversa, practicas la creatividad...) pero tienen también una parte negativa por la que yo, siendo sincera, prescindiría de ellas.

Si queréis contactar con Ruth, podéis hacerlo a través mía.

Estoy muy agradecida de haber tenido a Ruth porque me ha hecho pensar mucho, ¡y aprender! Espero que a ti también te haya sido muy útil ;)

 

 

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