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Crianza Respetuosa en Tiempos Difíciles

Hoy te traigo este tema tan interesante de manos de una mami que sabe mucho sobre crianza y sobre la psicología infantil. Espero que te resulte muy interesante todo lo que tiene que contarte.

Estoy segura de que te sentirás muy identificada con las situaciones que en este artículo te va a explicar:

“Con tus hijos e hijas, céntrate en escuchar, más que en hablar”

Tania García.

Hola familias, me llamo Ana, soy maestra y casi psicóloga, experta en Crianza Respetuosa, pero lo más importante es que soy mamá, mamá de un Pequeño que ha dado la vuelta a mi mundo y es por él por quien estoy hoy aquí.

Desde hace más de dos años tengo un blog de crianza, Mami Me Mima y me dedico a formar a padres y educadores en Crianza Respetuosa.

Pero… ¿Qué es esto de la Crianza Respetuosa?

Esta crianza considera al niño como persona que debe ser respetada, con límites, donde los adultos de referencia están siempre disponibles y transmiten esa disponibilidad y esos límites de forma amable y respetuosa.

Los adultos tienen la suficiente consciencia y las suficientes habilidades como para atender esas necesidades de los sus pequeños, aunque en ocasiones las situaciones no sean fáciles, la asertividad y el buen ejemplo, está siempre presente y consciente.

Y que importante es esto de mantener la calma, ser conscientes de lo que hacemos y lo que decimos delante de nuestros hijos e hijas, ser un ejemplo en todo momento.

Y ¿Por qué es tan importante el ejemplo que damos a nuestros pequeños y pequeñas?

Yo solo os hago una pregunta papás y mamás… Dentro de 20 años… ¿Cómo os gustaría ver a vuestros hijos e hijas?

Pues todos esos adjetivos en loe que estáis pensando, solo los podrán tener si tienen un verdadero ejemplo de ellos en casa.

¿Qué quiero decir?

Si estamos pensando en que nuestros hijos e hijas sean amables, nosotros tendremos que tratarlos con amabilidad, si queremos que sean sinceros, tendremos que tratarlos con sinceridad, si queremos que sean capaces de pedir perdón y de reconocer sus errores, nosotros también tendremos que dar ejemplo de ello, si queremos que sean asertivos, que reconozcan sus emociones y actúen en consecuencia con ellas, debemos tener esa educación en emociones con ellos y ellas.

Si, por el contrario, en nuestro hogar somos ejemplo de gritos y los típicos azotes, lo más probable es que nuestros hijos e hijos repitan ese patrón a lo largo de toda su vida en sus futuras relaciones y por supuesto con sus futuros niños y niñas.

Y ahora os vuelvo a plantear la misma pregunta de antes ¿Cómo os gustaría ver a vuestros hijos e hijas dentro de 20 años? Y además… ¿Y qué hacéis para que así sea?

Os voy a contar lo que estamos viviendo desde hace un mes en casa…

Mi Pequeño empezó el cole hace un mes, más o menos, después de estar en casa conmigo desde que comenzó la pandemia.

Un año y medio en casa donde los horarios han sido más flexibles, donde los dos entrábamos y salíamos cuándo queríamos, donde jugábamos juntos y nos ayudábamos, donde abordábamos los problemas de manera conjunta y de forma tranquila.

Pero empezó el cole, los horarios y las rutinas cambiaron, la actividad también ha cambiado mucho y claro, todos estos cambios y reajustes han desembocado en más cansancio, más nervios y mucha adaptación a situaciones nuevas.

El Peque se ha adaptado muy bien al cole, le encanta ir, pero todo esto supone mucho reajuste también emocional para nosotros.

¿Qué es lo que he notado en este último mes?

Un aumento brutal de rabietas y estados emocionales desbordantes.

Y no solo en mi Pequeño, si no en muchos niños que rondan la misma edad.

Veo a los padres desbordados, veo un aumento de gritos, amenazas, castigos desproporcionados, castigos que nunca llegan… En definitiva, estoy viendo maternidades y paternidades totalmente infelices.

Si este es tu caso, tranquilo, tranquila, es normal.

¿Qué podemos hacer en estas situaciones?

Lo primero es parar, contar hasta 10, 20, 30… Cerrar los ojos… Reflexionar sobre la situación que estamos viviendo en estos momentos ¿Qué está pasando? ¿Por qué se comporta así? ¿Qué le falta? ¿Qué está sintiendo? ¿Qué estoy sintiendo yo?

Detrás de un mal comportamiento, de una rabieta, de un desborde, de un pegar o morder… Hay algo más, hay mucho, vamos a ver qué está ocurriendo, qué ha cambiado en la vida de nuestro hijo o de nuestra hija para que ocurra ese comportamiento desbordante.

Cuando paramos, observamos, reflexionamos y empatizamos, lo que estamos haciendo en el fondo, es crear una gran conexión con ellos y ellas.

Nuestros pequeños tienen un cerebro totalmente emocional, que no saben todavía controlar, por eso ocurren esos desbordes, por eso saltan de una emoción a otra en cuestión de segundos.

Cuando ellos sienten esa conexión, cuando saben que estamos ahí, que respetamos lo que están sintiendo y entendemos esos desbordes, todo es más fácil para todos.

Ellos podrán tranquilizarse antes y nosotros como padres y madres también estaremos más tranquilos para abordar esas situaciones difíciles.

Cuando entendemos que todo esto que les ocurre es normal, es debido al gran sobreesfuerzo que están haciendo sus cerebros, que necesitan esos desbordes y esas rabietas para entender el mundo que les rodea, cuando empatizamos, comprendemos y queremos sin condiciones, todo se ve de otra manera.

No vamos a poder evitar las temidas rabietas, no vamos a poder evitar que pongan al límite tus límites, no vamos a poder evitar el llanto en ciertos momentos, pero si podemos evitar nuestra propia frustración y nuestro mal estar por no actuar de forma respetuosa.

Debemos saber que nuestros niños y niñas están pasando por un periodo de adaptación y vinculación, por un periodo emocional muy sensible y somos nosotros, los adultos de referencia, quiénes tenemos el deber de estar ahí, de proporcionar la seguridad y el consuelo que ellos necesitan, de demostrarles amor incondicional.

Sé que puede llegar a ser difícil de comprender y de poner en marcha, somos nosotros los que debemos hacer un gran esfuerzo, rompiendo en muchas ocasiones patrones de educación y crianza que llevamos muy dentro.

Yo os animo a parar y reflexionar sobre vuestra propia crianza, sobre vuestra propia experiencia como papás y mamás y si necesitáis ayuda o acompañamiento en este camino de la crianza, no dudéis en buscarlo, porque nadie dijo que la crianza fuera algo fácil.

Estoy aquí para acompaños y guiaros y podéis escribirme siempre a blogmamimemima@gmail.com

¡Muchas Gracias Familias! Y ¡Feliz Crianza!

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