DIARIO DE MAMÁ: VERANO CON TRES HIJOS PEQUEÑOS

Comenzamos el verano hace ya unas semanas y es ahora cuando empiezo a notar que hemos conseguido establecer ciertas rutinas y un poquito de estabilidad a nuestra, a veces, caótica vida de madre e hijos. Más caótica aún si cabe en esta época estival.

Como siempre, las circunstancias me hacen pasar sola con los tres la mayor parte del tiempo, si bien me he organizado este verano para pasar un tiempo en mi Marbella natal con los abuelitos, cuya ayuda echaba muchísimo de menos durante el curso escolar. La verdad que encuentro esta ayuda como un bien muy preciado e intento aprovecharla al máximo, solo serán unas semanas del verano pero me son suficientes para recargar un poco las pilas.

Recuerdo los veranos en que solo tenía un hijo, ahora echo la vista atrás y siento que aquella época era realmente sencilla pero ahondando un poco más en mis recuerdos encuentro que por aquel entonces las cosas no me parecían tan fáciles. Tener un niño de dos años tan activo me tenía muy entretenida pero mi situación actual con ese mismo hijo, ya de cinco años, y dos mellizas de un añito y medio no me deja tiempo ni de pararme a analizar mucho en si me encuentro entretenida o abrumada o estresada... Intento más bien centrarme en que todos seamos lo más felices posibles la mayor parte del tiempo. Y que los veranos queden en sus memorias como épocas súper chulas los cuatro juntos, épocas en las que la distensión y el buen ambiente reinen la mayor parte del tiempo, y en las que sientan a una mamá muy presente y alegre, aunque a menudo sus peleas me saquen un poco de quicio y me borren la sonrisa durante algún ratito (seamos sinceras).

Decía que comienzo a ver establecidos por fin ciertos hábitos que me son de gran ayuda para llevar el día a día de una forma feliz para todos y es justo esta información la que quiero compartir, por si queréis conocer lo que a mí me funciona y por si, en vuestro caso particular, os puede servir de inspiración. Ya sé que cada una tiene distintas circunstancias por motivos familiares, laborales, de horarios, ... pero seguro que podéis extraer alguna idea de la rutina que os comparto en este artículo. Quizás trabajéis por las mañanas, en cuyo caso podéis coger ideas de lo que hago por las tardes con los niños, o si trabajáis por las tardes podéis serviros de lo que hacemos cada mañana... 

La verdad que este verano la cosa está yendo muy bien y el secreto no es otro más que la organización flexible. Lo llamo así porque no puedo evitar establecer una planificación muy consciente y ordenada que incluye horarios y actividades pero que, a su vez, se trata de una organización muy permisiva llena de improvisaciones y de preguntarnos qué nos apetece más hacer en ciertos momentos del día. 

La cosa está yendo muy bien, además, porque he encontrado la mejor manera de corregir muchas de mis debilidades como madre y persona (esto da para otro artículo o incluso para un libro) pero hoy vamos a centrarnos en lo que os he mencionado un poco más arriba: la organización flexible.

El horario que he encontrado más adecuado y que me está funcionando de maravilla es algo así como el que sigue:

8.00h Las mellizas se despiertan y vamos a caminar un rato, bueno yo camino mientras ellas se comen una pieza de fruta en el carro, o hacemos yoga en el salón (si no tengo quién se quede en casa mientras el mayor duerme). Como digo esto es muy flexible y nos permitimos (bueno me permito) no seguirlo a raja tabla. Hay algunas mañanas en que las peques duermen un poco más porque han pasado mala noche, y en consecuencia yo también, así que las mañanas en que se despiertan un poco más tarde podemos darnos el lujo de no hacer deporte (¡que para eso estamos de "vacaciones"!) aunque ya os digo que ese día en que no me muevo activamente a primera hora de la mañana me siento bastante peor a lo largo del día.

9.00h El hermano mayor se despierta y todos desayunamos juntos, este es nuestro momento de fruta fresca y avena con leche (preparada la noche anterior) que tanto disfrutamos todos.

10.00h Hora de la actividad preferida de mi hijo mayor: ¡ir a la playa! En cuanto volvamos a Córdoba sustituiremos este rato por juegos en casa, muy a nuestro pesar.

12.00h Mi hijo de cinco años hace actividades de unos cuadernillos que me recomendó su profe y que han sido todo un acierto ("Lecturas Comprensivas 1" de José Martínez Romero, "¡Ya calculo!" del mismo autor y "Gran cuaderno Montessori de inglés" de Larousse). Y digo que han sido un acierto porque lejos de aburrir a mi pequeño, ayudan a crear un ratito de calma tras la playa, que no le supone gran esfuerzo y que le entretiene por casi una horita mientras me encargo de las niñas. Por supuesto, si un día me dice que no quiere trabajar los cuadernillos; no le obligo a hacerlos... pero he aquí un truco que me suele funcionar con él: le pido que proponga una actividad alternativa que le entretenga igual que los cuadernillos y que pueda realizar él solito durante un buen rato. Necesito este tiempo para encargarme de las peques (las baño, toman algún tentempié, a veces las duermo un ratito...). Realmente necesito que el hermano mayor esté tranquilo de forma independiente con sus juegos o juguetes preferidos.

13.30h Comemos todos juntos. La hora es orientativa porque todo depende de si las peques se han dormido o no, de si tengo la comida preparada de la noche anterior o del fin de semana... y muchos otros factores. 

14.30h Siesta de las niñas y dibus del mayor. Y sí, este verano el mayor puede ver un rato de dibus al día, cosa que no hace en invierno y que tampoco hizo los veranos anteriores. Como siempre digo, no tengo nada en contra de los dibujos animados pero es cierto que ahora que tiene cinco años me preocupa mucho menos que pase una hora o dos al día delante del televisor viendo dibujos que ya he verificado previamente que son adecuados para él. Muchas veces esos dibujos son en inglés y no suele pasar más de dos horas delante del televisor. Pero ya os digo que todo esto es mi forma de hacerlo que no es mejor ni peor que otra.

Este rato me resulta muy útil para trabajar, café en mano, e intento aprovechar el tiempo lo máximo posible.

16.30h El despertar de las niñas puede ser tranquilo, en cuyo caso aprovechamos para estar calmados todos juntos antes de la merienda. O puede ser atronador porque no se hayan cansado de dormir o porque, simplemente, se despierten un poco incómodas. En este último caso la solución pasa por calmarlas durante un buen rato con agüita y mucho amor, son momentos desesperantes que, como mamás, seguro entendéis. 

17.30h Merendamos todos juntos y decidimos qué hacer esa tarde. Una vez más, la hora es orientativa.

18.00h Centro comercial, cafetería, parque, heladito, quedar con amigas y sus hijos, pasear, visitas, hacer recados, comprar... Rara es la tarde que nos quedamos en casa pero si esto sucede intentamos planificar actividades, que varían cada media hora, en una pizarra (jugar con los lego, dibujar, hacer puzzles, pintar piedras que cogimos en la playa, contar cuentos, bailar con música que ellos eligen...). Y digo que varían cada media hora porque los niños suelen aburrirse rápido de una misma actividad, y ya sabemos qué sucede cuando los niños se hartan de un juego (suelen empezar a usar el juego de formas incorrectas, por decirlo de alguna forma).

21.00h Cenamos todos juntos. Si las peques están muy cansadas cenan primero ellas y las acuesto antes de nuestra cena.

22.00h o 22.30h Nos lavamos todos los dientes juntos y revueltos, muy divertido... Y después, todos los menores de seis años se van a dormir. Al mayor le leemos un cuento y cae rendido a los cinco minutos. A las más pequeñas les cuesta más conciliar el sueño (muchas caricias, cada una en su camita, y con las luces apagadas, es lo que me está funcionando mejor últimamente).

23.00h Desde luego esta hora es orientativa porque dormir a las mellis puede ser un proceso rápido... o no. A esta hora me dedico a trabajar o a descansar, dependiendo de lo que tenga por hacer y lo agotada que me encuentre.

Quizás este pequeño diario os parezca algo muy simple y que carece de importancia pero la mayoría de las veces lo mejor se encuentra en las cosas simples. Intentad disfrutarlas.

Feliz verano mamis!!