CELOS ENTRE HERMANOS: LO POSITIVO

Los temidos celos del hermano mayor. La llegada de un hermanito o hermanita a la vida de un niño/a hace que su mundo de un giro de ciento ochenta grados, que se desmoronen los cimientos que hasta ese momento sostenían su feliz existencia y que su seres más queridos y que le cuidaban con semi exclusividad modifiquen sus prioridades de repente.

Una amiga me dijo una vez que imaginara cuales serían mis sentimientos y, en consecuencia, mi actitud si una noche llegara mi pareja con una mujer de la mano y me explicara que esta señorita se quedaría a vivir con nosotros, sin contar con mi opinión, bajo nuestro techo, compartiendo alimentos y todos los recursos en general... y, lo más importante, mi pareja la trataría como a mí, la querría igual y le dedicaría su tiempo y amor incluso regalándole más atención y mimos que a mí, sobretodo al principio. Puedes imaginar cómo me tomaría yo esta nueva situación, cuánto odiaría en ese instante a mi pareja que lo era todo para mí, qué impotencia la mía al verme llevada a esta nueva vida sin mi consentimiento, ... Todo lo que sintiera y pensara en este hipotético caso se puede asimilar bastante a lo que debe sentir un niño ante la llegada de un hermano. Imagina encima si lo que vienen son gemelos y no solo un bebé, el shock debe ser tremendo.

Entonces, ¿qué podemos hacer por nuestro hijo/a, el que va quedar relegado a un segundo o incluso tercer plano? Primero creo que debemos entender que es algo duro pero en absoluto negativo, creo firmemente que tu pequeño/a puede aprender una gran lección de vida con la llegada de un hermanito y que el hecho de que tendrá un compañero de sangre para toda la vida, con el que compartir experiencias y muchas cosas más es superior a todo el dolor que puede llegar a sentir en el momento de su llegada. En definitiva, si compensamos los pros y los contras y vemos la situación desde la distancia, el resultado de tener hermanos es positivo y beneficios así que lo principal que deberíamos tener claro es que no nos podemos dejar llevar por la negatividad, la preocupación y la culpabilidad.

Un psicólogo infantil y una maestra de mi hijo mayor me dijeron algo al respecto de este tema en lo que coincidían sin conocerse siquiera. Ambos me explicaron en su momento que mi hijo debía sentir celos y manifestarlos, que mi hijo debía pasar por una etapa de tristeza y soledad, que podía expresar esos sentimientos de muy diversas formas. Quizás mi hijo pegara a sus hermanas al nacer estas, o quizás me pegara a mí, quizás mi hijo se auto lesionara o simplemente se encerrar más en si mismo o me hablara mal o volviera a comportarse como un bebé en ocasiones. Sea lo que fuera que hiciese sería normal y hasta positivo, me enseñaban que el verdadero motivo de preocupación sería si mi hijo no cambiaba su actitud en absoluto ante la llegada de las mellizas.

Por supuesto, tendremos que vigilar de cerca a nuestro mayor, tendremos que observar de cerca su comportamiento sobretodo para poner a salvo al nuevo bebé y a él mismo. Si realiza cualquier acción que pone en peligro a alguna persona, incluido él, tendremos que ser tajantes, hablarle con seriedad y claridad, con un tono de voz firme y distinto al que empleamos para comunicarnos con él normalmente. En este caso hay que hacerle entender con pocas palabras que lo que hace es peligroso y que su comportamiento puede causar mucho dolor a gente que ama y no lo podemos consentir bajo ningún concepto. Es muy conveniente ponernos a su altura físicamente hablando y tomarnos el tiempo que sea necesario para hacerle comprender porqué es peligroso lo que hace y porqué le estamos pidiendo que no le dejaremos que repita esa conducta.

Esto que explico no es sencillo, lo sé, yo misma he procedido de forma incorrecta en numerosas ocasiones. Alguna vez he chillado a mi hijo en el momento que ha tenido el comportamiento incorrecto o le he amenazado o incluso castigado. Todas estas prácticas están desaconsejas por el método de la crianza respetuosa pero soy humana y hay muchos momentos en mi vida como madre en los que me desbordo porque las situaciones difíciles se suceden a lo largo del día hasta el punto en que dejo de tener paciencia por mi cansancio acumulado y porque, como digo, soy persona y ni mucho menos perfecta. A pesar de fallar en algunas ocasiones, no me culpabilizo sino que intento mejorar, pido perdón si he de hacerlo y me comprometo a hacerlo bien a la próxima.

Por último, me gustaría daros alguna idea para que la llegada de un hermano no sea un trauma para vuestro hijo mayor o, al menos, que le ayude en la medida de lo posible. Cuando estaba embarazada de mis mellizas compré un juguete que sabía que haría ilusión a mi hijo mayor y lo llevé escondido al hospital el día del parto (en el famoso bolso de hospital que todas llenamos de muchas cosas que luego no usaremos al parir). El día que di a luz esperé a estar tranquila en el hospital, con gente que pudiera ocuparse de los bebés por un rato y fue entonces cuando permití que mi hijo viniera a verme y conocer a las hermanas. Cuando mi hijo entró por la puerta le atendí a él en exclusiva, le dije lo mucho que le había echado de menos y le abracé. Solo entonces le presenté a las mellis y le saqué el regalo que ellas le habían "traído" al nacer. Mi hijo, obviamente, pasó bastante de las niñas y se centró en el super regalo que le habían traído (aún hoy está seguro de que ese dinosaurio es un regalo de sus hermanas al nacer). Todos estos gestos ayudaron infinitamente a que Jose, mi hijo mayor, empezara con buen pie su relación con los nuevos miembros de la familia y que se despojara de mucha de la negatividad que relacionaba él al hecho de tener hermanos.

Por supuesto Jose tuvo celos igualmente, fueron meses difíciles en el cole, se resintió en muchos aspectos su autoestima y su carácter... Jose no dañaba a sus hermanas pero sí se portaba bastante mal conmigo, chillándome y desobedeciéndome constantemente, contestándome e ignorándome y muchas cosas más que ahora mismo ni recuerdo porque, al fin y al cabo, son cosas de niños y soy muy consciente de lo duro que tuvo que resultarle a él aquella vivencia.

No quiero dejar pasar un tema importante y es que los hermanos mayores no solo celan a su mamá sino que pueden sentir que pierden a cualquier familiar o persona querida cercana a ellos. Por ejemplo, si el niño tiene una relación muy fuerte con una abuela seguramente le de un ataque de celos cuando vea que ésta hace más caso al nuevo bebé que a él. Es por ello que es aconsejable avisar a abuelos, tíos, padrinos, madrinas, ... y a cualquier ser querido de que tendrá que saludar siempre primero al hermano mayor mostrándole todo su cariño de forma efusiva antes de lanzarse a atender al pequeño. Pensemos que el bebé (o bebés) no van a notar si la abuela entra en casa y saluda primero a su hermano mayor pero el hermano mayor si lo va a sentir, y mucho.

Otro aspecto a considerar es que los celos no siempre aparecen al principio. Puede darse el caso, y de hecho es más común de lo que pensamos, de que nuestro primer hijo se muestre de lo más colaborador y cariñoso los primeros días o semanas. Posiblemente esto sea así por ser una situación tan peculiar y llena novedades a analizar, además de que puede sentirla como algo temporal o no real, algo pasajero que no está aún instaurado en su vida. En cuanto la situación se va normalizando y el nuevo hijo parece que ha venido a quedarse, es cuando los celos muy posiblemente vayan haciendo aparición de manera más clara. Igualmente, lo mejor es tener paciencia y tomar la situación como algo normal que entre todos superaréis.

En mi experiencia personal, actualmente las llamadas de atención se siguen produciendo pero por todas las partes y muchas veces son las pequeñas las que demuestran celos cuando le presto mi cariño a su hermano mayor en exclusiva por un rato. Con esto quiero decir que los celos entre hermanos siguen y no solo por parte del grande sino por todas las partes porque es normal, es natural y es necesario en cierta forma. A pesar de los celos momentáneos, los tres se adoran y se echan mucho de menos cuando alguno falta. Y con esto es con lo que más feliz me siento, lo que más me enorgullece como madre y lo que me llena de una luz indescriptible.